En cierto modo ya lo necesitaba, y la realidad es que durante todo este tiempo de ausencia mi cerebro no dejaba de funcionar. Pero he de ser sincero y realista, las ideas no me fluían, las ilusiones chocaban con los desazones de la vida cotidiana y mis ansias de escribir bloqueaban el espíritu de la imaginación. Creo oportuno retomar las riendas del carruaje que me lleva por la vida, de volver a coger el mando de mi cerebro y de volver a mi verdadera y auténtica ilusión. Volver a escribir en mis blogs de los que no tenía que haber abandonado.
Mañana toca intensidad en ellos. Menos mal que las ideas que han surgido las tengo anotadas y algo desordenadas, pero todo se andará. Volviendo del olvido creo haber renacido.