
Al fin me quedé bien dormido
soñando con poderte alcanzar.
Durante el día no pude danzar
con tu corazón distante y perdido.
Tranquilidad y sosiego en instantes
mientras mis ojos siguen cerrados.
Dos corazones algo encarcelados
de unos suspiros bastante distantes.
Ya despertando de gran este sueño,
encuentro la esencia del amanecer.
Es lo más grande de mi pequeño querer
y ni de mi, ni tan siquiera soy dueño.
Sencillo, apresurado, y algo muy pobre de poesía, pero quería enlazar la amistad, el amor y la ternura de un buen saber querer. Para tod@s mis amistades en cualquier parte de este pequeño pero gran planeta. Intentaré hacer algo mejor. Pero mientras pienso, repienso y vuelvo a repensar, os vuelvo a saludar, eso si, como es costumbre desde mi humilde rincón de pensar.
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