que alegran la vista de mi ciudad.

En este precioso anochecer
a tu lado sentí el mejor placer.
Cuando estaba atardeciendo,
por tu amor, me iba muriendo.
Y es que tu lectura en silencio,
poco a poco me llega dentro.
Gracias por tu quererme leer,
en tus ojos vuelvo a rejuvenecer.
Ni nací poeta ni lo pretendí ser,
pero tu corazón lo quiso conocer.
Solo por eso escribo lo que siento
sin ser un poeta, por ti lo intento.
Dedicado con todo cariño a unas grandes y maravillosas mujeres que visitan un bar de mi pequeña, pero gran ciudad. Va por todas vosotras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario