Perdiéndome dentro de mi apareció una luz de recuerdos de un adolescente. Esa sensación de gritar a los cuatro vientos viva la juventud eterna, esa inquietud de saltar de una lado a otro sin notar el cansancio, y esa alegría de sentirme feliz por una inconsciencia de la crudeza de la vida.Ahora vuelve a renacer esa luz que parecía casi apagada y la quiero avivar. Así que la sacaré al exterior para que el aire de esta noche reactive la que nunca se apagará.
Hora de volver a gritar como la primera vez, (pero en esta ocasión, con la experiencia ya vivida).
FUI JOVEN, ME MANTENGO JOVEN, Y MORIRÉ SIENDO ASÍ DE JOVEN. Que los cuatro vientos lo propaguen hasta el infinito universo. Sigo aquí, saltando de alegría y con la más florida travesía. Senderos de felicidad joven es lo que necesitamos para tener la alfombra más suave y mullida de nuestra maravillosa vida.
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