En mitad del otoño y, perdido entre la multitud de la nada, viajan juntos de la mano, la luz y la oscuridad. Los días cada vez más cortos y la noche alarga sus garras para apoderarse de lo que el sol no pudo abrazar. En tierra de nadie, el sol y la luna, luchan por abrirse camino en la eternidad.Suerte de nuestros corazones que, aún siendo de noche brillan en la inmensidad más oscura, suerte de nuestros sentires que, lucen tiernos en el abismo de nuestra profundidad.
Día y noche, luz u oscuridad; una lucha eterna que se repite sin cesar. ¿Con que quedarse?. Ni yo mismo lo sé a ciencia cierta. La luz del sol me ofrece vitalidad, pero la oscuridad me brinda el embrujo de la fantasía más irreal. ¿Vitalidad o embrujo?, ¿Sol o noche?. Que más da si en mi corazón luce la vitalidad en la más profunda nocturnidad y el embrujo abraza al sol matinal hasta dormirse junto al mar.
Día, noche, luz, oscuridad. Que nadie apague la candela de nuestro vivir para que sigamos con nuestro natural sentir.
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