Cuando el sol se va a dormir y la luna despierta, todo parece oscuro y tenebroso. Pero la realidad es que es en este preciso momento, todo vuelve a realzar el color de la vida. Son los momentos en los que tu cuerpo descansa y duerme, pero tu cerebro ilumina de luz tus recuerdos, tus ilusiones, tus fantasías y tus pesadillas. Aquí es donde los colores brillan con la naturalidad que a veces nuestros ojos despiertos no nos dejan bien observar.
Escrito con luz tenue, una buena música de Dire Straits, y una sola ilusión. La de soñar en colores verdaderos para compensar los grises del día a día estando despierto en no se donde.
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