Entre las sombras de un viejo abedul encontré un joven corazón. Escondida entre sus hojas ya caídas, estaba la flor que tanto anhelaba. Yo, mientras observaba tanta belleza, recordé aquellos momentos en los que me faltabas tú. Ese abedul, ya anciano, que aún cobija del abrasador sol a la mejor y más hermosa flor, tiene en su interior el secreto de la eterna juventud. Mantener tu belleza, tu fragancia y y color, de manera casi indefinida en el tiempo.
Yo, mientras tanto, sigo escondido tras los matorrales para deleitarme con tu elegancia bajo este anciano abedul.

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