A orillas del mar Mediterráneo, en mitad de una playa, y paseando descalzo sobre esa arena mojada de vez en cuando por las olas, doy vueltas a la imaginación. Y esta imaginación me llevó a ti. De mirada enamorada, de naturalidad infinita y de la mejor compañía. Todo un placer de la mejor imaginación, todo un detalle por parte de mis imaginativas neuronas, pero todo un lujo poder contar siempre contigo.
A tu lado, bajo el sol o al cobijo de la luna, siempre te acompañaré por este preciado mar.
Me siento a tu lado y, mientras veo es mar en calma, las olas suaves me susurran al oido que estás enamorada. Bajo este sol radiante y nada sofocante, sentado a tu lado y sobre la arena de tacto sedoso me doy cuenta de que los suspiros de mi corazón te quieren abrazar con toda mi pasión.
En este momento despierto sin razón y descubro que todo esto ha sido una ilusión. Solo eso, una ilusión que quiere gritar a los cuatro vientos que me muero por tu corazón.
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