Llegando a unas navidades atípicas, pasando un año complicado, y con la experiencia de todo lo vivido, solo me queda una pregunta por hacer a la madre naturaleza.
¿Y mañana, que? Seguramente ni ella lo sabe, pero le preguntaré al padre del destino. A buen seguro se lo reserva para él. Lo que si es seguro es que está siendo un otoño algo atípico. Comiendo castañas en mangas de camisa corta, lluvias repentinas, elecciones anticipadas, catástrofes impensables y, por qué no, mentes confusas. ¿Edredón o sabanitas frescas; botas o chanclas; duchas de agua fria o caliente? No se sabe. Me veo en la playa comiendo polvorones, mazapanes y cantando villancicos.
Pequeñas cosas para grandes corazones. Un pequeño rincón para grandes ilusiones. De todo un poco para albergar grandes emociones.
martes, 3 de noviembre de 2026
Incertidumbres por doquier
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